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PRESIDENTE DE LA MANCOMUNIDAD SIERRA DE CADIZ
Asociación De Turismo Rural SIerra de Cádiz
Os invitamos a que recorráis nuestros caminos y nuestros pueblos; a que conozcáis nuestras gentes y las culturas que las envuelven; a que degustéis nuestra variada cocina tradicional mezcla y fusión del legado andalusí, árabe, judío y castellano; a que disfrutéis de la singularidad y el frescor de nuestros parajes.
Sirvan estas líneas para describir, a modo de presentación y muy brevemente, los elementos más atractivos y singulares de esta comarca denominada: Sierra de Cádiz.
Dijo Antonio Machado: “Qué bien los nombres ponía quien puso Sierra Morena a esta serranía”. Algo parecido puede afirmarse de quien denominó al conjunto de pueblos que se extiende por la Sierra de Cádiz, <<los pueblos blancos>>. Hubiera podido con la misma razón, aunque no con la misma belleza, haberlos denominado los pueblos de asombrosa luz o los pueblos de los juegos permanentes de colores.
A poco más de una hora de Sevilla, Málaga y del aeropuerto de Jerez, el viajero encontrará un extenso territorio, rico en contrastes. Tierras herederas de ricas culturas, conformadas por diecinueve municipios en torno a un río que los aglutina y les da unidad: El Guadalete.
Pueblos Blancos, sobre el llano o la altura, tormentosa arquitectura de juego de tejados, racimo de casa blancas coronadas por torres musulmanas y cristianas. La alternativa de las blancas fachadas, el contraste entre el negro de la rejería y el azul profundo del cielo, las anchas plazas presididas por frondosos árboles, el serpenteneo de sus estrechas calles, sinuosas, empinadas y caprichosas, están resueltos con tal acierto que el conjunto está determinado por las bellezas de las distintas partes de las que se compone.
En algunos pueblos, las casas ascienden por las peñas sobre las que se asientan, en lo que parece un equilibrio imposible y en el que conviven resueltas estrecheces, arcos de medio punto, angostas callejas, plazas inesperadas y niveles desbocados. Todos estos elementos conforman una sinfonía arquitectónica adornada con los distintos colores de elementos decorativos y alegres geranios.
Otros pueblos, disimulados entre las montañas, disfrutan permanentemente de las aguas abundantes, de la vegetación exuberante y de una minuciosa arquitectura. La inteligencia en el aprovechamiento del terreno hace que, en ocasiones, las casas no escalen las montañas sino que aprovechen ésta para refugiarse en su misma base.
Este cúmulo de excelencias y de contrastes hacen de esta zona el lugar ideal para satisfacer la curiosidad del viajero no impaciente.
En la Sierra alta se localiza el macizo de la Sierra de Grazalema, espacio protegido y declarado reserva de la biosfera por la U.N.E.S.C.O. en 1.977 y Parque Natural en 1.984. Su microclima manifiesta que este Edén alcanza la media de lluvias más alta de toda la Península, y nos empuja a caminar por su área de reserva para disfrutar del elemento singular que lo identifica, el Pinsapo. Observar esta especie de abeto supone ver un residuo con vida, reliquia de la era terciaria que por diversas razones ha sobrevivido hasta nuestros días en la Sierra del Pinar.
En esta misma zona se encuentran numerosas grutas y de peculiares paisajes accidentados como: La Garganta Verde, también declarada Reserva de la Biosfera , naturaleza en estado puro; La Manga de Villaluenga, El Torreón, los Llanos del Revés o el Salto del Cabrero hacen las delicias para los aficionados al senderismo. A ello se le suma sus numerosas cuevas y simas, que añade una cotización más a la Sierra, con múltiples posibilidades de prácticas espeleología.
El Peñón de Zaframagón, Reserva Natural, es otra zona privilegiada de la comarca por la que transcurre parte de la Vía Verde de la Sierra, y es una de las mayores colonias de Buitres Leonados de Andalucía y de Europa.
En las localidades que la habitan encontraremos productos autóctonos de la zona, donde las chacinas, los quesos de cabra y oveja, los espárragos y las tagarninas están regadas por el aceite de oliva que acompaña irremediablemente a los productos para darles en el paladar su punto de exquisitez brillante. La influencia andalusí y la musulmana queda patente en la miel, los frutos secos, las especies aromáticas y en los sabores dulces de los postres. Esta repostería, junto a las artesanías de la piel, la vareta del olivo, y el esparto, nos hablan de una cultura artesanal, celosamente guardada pese a los envite del progreso.
Hablas muy diferenciadas, folklores y fiestas que hacen alusión a sus orígenes, a todo ello podemos unirle la forma de ser sencilla y sabia de sus habitantes.
Una identidad, mil diferencias. Es en este majestuoso entorno donde los visitantes pueden disfrutar de una novedosa alternativa turística, que les permite conocer parte del enorme legado histórico, cultural y patrimonial que la comarca posee. Os invitamos a atravesar sus calles, detenerse en sus plazas y contemplar de qué manera los habitantes han ido conformando el pueblo, generación tras generación, manteniendo una línea inalterable, como si el concepto de belleza estuviese en los genes mismos de los aquí nacidos.
Ven y descúbrela.


















































































